Sentaos cerca del calor de las brasas y atended, que os voy a contar cómo se crearon por primera vez las galletas de chocolate...
En Saviadulce existía una famosa montaña que estaba hecha de chocolate. A todos los habitantes del bosque les encantaba pasear por allí, ya que desprendía un dulce aroma que a todos les abría el apetito. Si tenías mucha hambre, podías coger las piedras que sobresalían de su ladera y darles un buen bocado. Un día, sin embargo, algo cambió. La tierra empezó a temblar y la montaña se sacudió junto a ella. Las sacudidas la agrietaron y se abrieron vetas, que poco a poco se transformaron en un agujero en el pico de la montaña. Un humo denso brotó de sus profundidades y el calor que generó convirtió a la montaña en una fuente de chocolate fundido que desbordó hasta sus pies. De repente, de la boca del ahora volcán comenzaron a salir disparados trozos de magma chocolateado, que volaron dispersos hacia los árboles del bosque. Llovieron sobre sus hojas, que hicieron las veces de bandeja. Cuando éstas cayeron al suelo por el peso que aguantaban, el chocolate se esparció sobre ellas, obteniendo una curiosa forma redondeada.
Cuando la agitación pasó y el bosque volvió a enfriarse, el chocolate también lo hizo. El olor del chocolate se había extendido por todo el lugar, y los habitantes por fin se atrevieron a acercarse con curiosidad. Se encontraron las hojas esparcidas por el suelo con estas dulces formaciones sobre ellas, y el más ávido entre todos ellos se decidió a coger una para probarla, igual que hasta entonces habían estado haciendo con las piedrecitas. Resultó ser una deliciosa sorpresa, pues se había creado la fusión perfecta entre el tierno chocolate fundido y el toque crujiente de las dulces piedras de la montaña. A estos nuevos dulces los llamaron galletas.
Ahora os daré la receta para que sepáis replicar en casa estas delicias chocolatosas.
INGREDIENTES
🎄125 g. de azúcar 🎄 1 huevo 🎄 55 g. de mantequilla 🎄 60 gr. de crema de avellanas 🎄 60 g. de harina 🎄 1/4 cdta. de sal 🎄 1/4 cdta. de levadura química 🎄 50 gr. de cacao en polvo 🎄 30 gr. de chocolate en trocitos o chips de chocolate
PASO A PASO
1.
Mezcla el azúcar con el huevo en un bol hasta que blanquee, preferiblemente con varillas eléctricas. 2. Ahora añade la mantequilla derretida junto a la crema de avellanas y mézclalo un poco más con las varillas. 3. Añade los ingredientes en polvo con un tamizador y vuelve a mezclar hasta que se forme una masa uniforme. 4.
Cuando la mezcla esté lista, prepara una bandeja de horno con papel vegetal o similar y empieza a transferir la masa poco a poco con ayuda de unas cucharas, formando unos montoncitos. Recuerda dejar bastante separación entre ellos ya que en el horno les gusta expandirse mucho. 5.Precalienta el horno a 170ºC con calor arriba y abajo e introduce la bandeja con la masa para cocinarse unos 20 minutos. ¡Cuidado al sacar las galletas! Hasta que no se enfríen estarán blandas y se pueden romper, no las manipules hasta entonces.
¡Y así de rápido y fácil tienes listas estas increíbles galletas de chocolate fundido!
La ardilla Trastabilla era tan patosa saltando de árbol en árbol que, en lugar de ir buscando piñas por las copas, aprendió a recoger ramitas para hacer sus propias comidas. Así, se volvió una profesional de los hornos y las pizzas. Ataviada con su delantal tejido con hilos de tomillo y romero, se dispuso a inventar su mejor receta hasta la fecha: un volcán de queso y tomate.
Su cocina, construida dentro de un agujero de un viejo tronco usando las ramas secas y las piedras púlidas de río, estaba dispuesta con todos los ingredientes necesarios para hacer su magia.
Recolectaba harina en tarros pequeños, como si fuera a la caza de luciérnagas, en campos de flores blancas y polvorosas que se desperdigaban con el soplo del aire. Las hadas del bosque, siempre dispuestas a ayudar a cambio de un bocado, ponían la levadura mágica.
El aceite se extraía de olivos, que dejaban manar de sus cortezas el líquido dorado en lugar de la típica savia. Era una empresa complicada, porque el suelo era muy resbaladizo y la pobre Trastabilla pasaba más rato patinando de tronco en tronco que recogiendo el aceite.
La masa, ahora que había cogido forma, se extendía en una pequeña superficie de madera. Trastabilla, con manos expertas y muchas ganas de probar su nueva creación, distribuyó generosas capas de queso mozzarella y jugoso tomate.
Dobló la masa sobre el relleno, creando una especie de paquete rebosante de ingredientes deliciosos. Cerró los bordes con un gesto delicado, como cerrando un libro de cuentos lleno de secretos deseosos de ser desvelados. Y una vez metió la pizza en el horno de leña, la magia sucedió: la masa se abrió y el queso rebosó como cascadas.
Justo en ese momento pasaba yo por debajo de su tronco en busca de nuevos platos que añadir a mi repertorio, y el aroma caliente de la pizza que llegó hasta mi olfato me instó a escalar el tronco para recoger esa receta tan deliciosa que inspiró la que ahora comparto con vosotros.
INGREDIENTES
🍄 1 masa de pizza, fresca o casera 🍄 120 g. de tomate frito de cristal 🍄 1lata de atún 🍄 media cebolla 🍄 6lonchas de embutido, al gusto 🍄 óregano 🍄 albahaca
PASO A PASO
1. Estira la masa de forma rectangular sobre un papel para horno. Echa 3 o 4 cucharadas de tomate y repártelo sobre la masa, procurando dejar sin salsa los extremos, así podrán pegarse mejor después al enrollar. 2. Rellena con todos los ingredientes. 3. Una vez hecho esto, empezamos a enrollar. Coge un extremo sin salsa y piégalo hasta donde empieza la salsa. Una vez enrollado, unta con más tomate. Ahora sigue plegando la stromboli, procurando que sea 1/4 de masa cada vez. Cuando hayas hecho el tercer pliegue y hayas llegado hasta el otro extremo sin salsa, coge éste y úsalo como cierre para nuestra masa. 4. Ahora cerremos los extremos. Coge las puntas de cada uno de los extremos y entrelázalos uno sobre otro, apretando las puntas contra la masa para formar el cierre. 5. Ayúdate con el papel de horno para girar la masa y dejarla bocarriba. Unta con tomate la superficie y decora con más queso y cebolla si ha sobrado. Además, haz varias punzadas profundas a lo largo de la masa para que el calor la cocine bien por dentro y no reviente; si no, también puedes hacer varios cortes de lado a lado, algo característico en las strombolis. 6. Y al horno; cocínalo a 200ºC, calor arriba y abajo por 25 minutos.
¡Y ya estaría! Lista para cortar, servir y desbordarse en tu plato. Queda crujiente y cremosa, y es tan vistosa que hasta la puedes servir en cualquier momento especial.
¿Alguna vez os he contado cómo descubrí la existencia de las palomitas de caramelo...?
En el corazón del bosque había un rincón lleno de setas brillantes y árboles altos que susurraban secretos a los vientos. En este lugar especial, vivía una pequeña hada que decidió preparar una deliciosa merienda para todos los habitantes del bosque. Después de pasear entre los árboles y conversar con las ardillas y los pájaros, decidió crear algo tan encantador como el propio bosque: Palomitas de Caramelo Mágico.
Con su varita mágica, el hada tocó unas setas especiales que solo crecían en la luz de la luna llena. Estas setas se transformaron en pequeños cuencos naturales, listos para ser llenados de palomitas de maíz.
El hada sabía que la verdadera magia estaba en el caramelo que fluía como un río dorado en el bosque. Se acercó a un árbol de caramelo, donde las hojas eran de azúcar y los caramelos crecían como frutas jugosas. En verano, el calor del sol los derretía y así se formaban hileras de azúcar fundido de las copas que caían hasta el río, llenándolo y dándole forma. Sin embargo, ahora en invierno era como una placa de hielo. Por eso, con cuidado, recolectó los caramelos del árbol y los derritió en una olla grande sobre un fuego de hojas secas.
Mientras la olla burbujeaba, el aroma dulce envolvía el bosque y atraía a criaturas mágicas de todas partes, entre ellos yo. Los duendes curiosos asomaban sus cabezas, los conejos saltaban de alegría y hasta los búhos dejaron de ulular para disfrutar del dulce perfume.
El hada recolectó los granos dorados, cada uno con la esencia del sol, y los añadió al líquido áureo que había fundido. En ese momento, sucedió algo maravilloso. Las palomitas parecieron cobrar vida saltando por los aires, centelleando y girando como pequeñas luces flotantes, donde se convirtieron en estallidos de blanca
esponjosidad y reluciente caramelo; era un festival de comestibles fuegos artificiales. Los animalitos del bosque se unieron al festín, volviéndose adictos a la deliciosa creación del hada.
Desde aquel día, las Palomitas de Caramelo Mágico se convirtieron en la merienda favorita de todos en el bosque. Y así, entre comilonas, setas brillantes y árboles que susurraban, la magia del caramelo dulce unió a todas las criaturas en un cuento que perduró para siempre.
¡Fue todo un éxito, porque la locura por las palomitas se extendió hasta el mundo de los humanos! Y ahora las hacen de forma inigualable en un lugar al que llaman cines. ¿Qué tal si las hacemos igual pero de forma casera?
INGREDIENTES
🍿 4 cdas. de aceite o 2 cdas. de mantequilla 🍿 100 g. de azúcar 🍿 100 g. de palomitas 🍿 colorante alimentario (opcional)
PASO A PASO
1. Pon una olla o una sartén a fuego medio. Yo lo suelo poner al 5, para evitar que el caramelo o las palomitas se quemen. 2.Echa el aceite o la mantequilla, según prefieras, y deja que se caliente o derrita en su defecto. Después, echa el azúcar. Extiéndelo con una pala para que quede uniforme en el fondo y el calor se reparta mejor. 3. Cuando empiece a coger un tinte dorado porque el azúcar comienza a derretirse puedes añadirle unas gotas de colorante si quieres que tus palomitas cojan color. 4. Echa las palomitas y mezcla con el caramelo para que queden bien impregnadas. Cierra con una tapa y espera alrededor de 1 minuto, que empezarán a explotar. 5. En unos 3 o 5 minutos deberían estar todas listas, si ves que entre cada explosión hay unos segundos es que ya puedes apartar la olla o sartén del fuego y echar las palomitas en un bol.
Ahora solo queda esperar a que enfríen un poco ¡y listas para comer! ¿No es sencillísimo?
Hoy os contaré dónde nació esta receta cargada de misterio...
En un apartado rincón del bosque existía un lugar llamado La Fronda de las Sombras. En este rincón tenebroso, existía una leyenda: la historia de la Pizza Momia.
Cada año, cuando la luna llena teñía el cielo de un manto plateado, los bosqueños se reunían para preparar la receta. Decían que la momia, una criatura misteriosa con vendas de queso fundido y ojos de aceituna, había dejado esta antigua receta que encerraba en sí misma el eco de su existencia.
Los pequeños habitantes del bosque se aventuraban en la oscura arboleda para recolectar los ingredientes. Buscaban la harina de las sílfides neblinosas, buceando entre la espesa niebla para encontrarla. El aullido de las ramas movidas por el viento ponía la música en el ambiente.
En la huerta del búho brujo, donde las ramas de los tomates se retorcían como manos, los más valientes recolectaban sus frutos. Al tocarlos se escuchaba un susurro inquietante que desafiaba el coraje de los intrépidos recolectores.
No representaban un menor desafío los campos de hebras de queso, que se erigían como maizales. Era indispensable ser rápido a la hora de segarlo, pues tenía un mecanismo de defensa que consistía en derretirse, generando masas de queso fundido que te dejaban atrapado en su pegajosidad como arenas movedizas.
Las aceitunas umbrías eran las más difíciles de conseguir, escondidas en el rincón más oscuro del bosque. Había que navegar entre las sombras que parecían crecer y cobrar vida, tanteando entre la oscuridad para poder cogerlas mientras sentían que se dispersaban entre sus manos; pero no era más que un juego ilusorio generado por las propias aceitunas, para evitar ser arrancadas de donde pertenecían.
Las algas del Lago de los Suspiros, con su brillo fantasmagórico, eran recolectadas con cuidado, evitando el rumor tranquilo de las criaturas acuáticas que guardaban secretos ancestrales y querían atraerlos hasta las profundidades con su sonar encantado. Al dejarlas secar al sol, se volvían crujientes y obtenían un fresco sabor.
Cuando todos los ingredientes estaban en su lugar, la momia de la fronda, con sus vendas de queso resplandeciendo a la luz de la luna, supervisaba la creación de la pizza con un halo de misterio esperando a revivir de nuevo.
La leyenda de la Pizza Momia continua, y cada año, los pequeños habitantes del bosque se enfrentan a sus miedos para participar en esta tradición encantada. La pizza, cocida en un horno mágico, los reúne en un festín donde converge la magia y el misterio.
Y así fue resonando de lugar en lugar, hasta hacerse un hueco en esta noche que ahora llamamos halloween.
¿Sientes ya escalofríos porque la noche de halloween se aproxima? ¿Tienes los disfraces planeados pero te falta una buena receta para acompañar el momento? Pues aquí os tengo una receta que es perfecta para una noche de diversión espeluznante: ¡la Pizza Momia! Esta deliciosa creación no solo es un regalo para tu paladar, sino también para tus ojos ¡y para tu tiempo! Es sencillísima y rápida de hacer, además de ser una forma divertida de añadir un toque espeluznante a tu cena de Halloween o cualquier ocasión en la que quieras sorprender a tus invitados. Así que, ¡vamos a desatar a nuestras momias y a hornear!
INGREDIENTES
🎃 1 masa de pizza fresca (o casera si lo prefieres) 🎃 3 cdas. de tomate frito 🎃 Orégano 🎃 Albahaca 🎃 100 g. de queso mozzarella 🎃 50 g. de jamón york o pavo 🎃 3 o 4 rodajas de aceitunas negras 🎃1 pizca de creatividad espeluznante
PASO A PASO
1. ¡Es hora de hacer que nuestra momia tome forma! Si estás usando una base de pizza casera, estira la masa en forma de rectángulo o círculo, dependiendo de cuán grande quieras que sea tu momia. 2. Divide mentalmente la masa en tres zonas y haz tiras en los laterales dejando el centro sin tocar, ¡ahí irán nuestros ingredientes! Las tiras harán las veces para las vendas de nuestra momia. 3. Extiende una capa de salsa de tomate sobre la base de la pizza. Asegúrate de que quede uniforme. La salsa de tomate es la sangre de nuestra momia, ¡así que no seas tacaño con ella! Agrégale los condimentos para darle ese toque tan rico a nuestra salsa. 4. Cubre generosamente la salsa con queso mozzarella rallado. Asegúrate de que quede bien cubierto, ¡nuestra momia necesita una capa gruesa para mantenerse caliente en el sarcófago del horno! 5. Coloca sobre el queso el resto del relleno de nuestra momia, el embutido y las aceitunas. Recuerda que puedes echarle lo que más te guste, ¡la pizza es para ti, hazla a tu gusto! 6. Ahora es el momento de darle vida a nuestra momia. Coloca dos aceitunas negras en la parte superior para los ojos. ¡Observa cómo toma forma tu creación espeluznante! 7. Lleva a tu momia al horno precalentado a 210°C durante unos 15 minutos, o hasta que nuestra momia esté dorada y burbujeante. ¡Cuidado con las mordidas!
Y ahí lo tienes, una pizza momia deliciosamente encantada. ¿Cómo la servirás? ¿Con una pizca extra de terror? ¿O tal vez con algunas películas de fantasmas? 👻
¿Quieres saber cómo descubrí esta deliciosa crema?
En el interior de una pequeña colina habitaba una criatura singular. Era muy amante de los vegetales y vivía bajo tierra para experimentar lo mismo que ellos experimentaban al crecer. Era un topillo alquimista, especializado en lo orgánico.
El alquimista, con su túnica de pimientos rojos y cabellos de nueces doradas, tenía fama de usar sus creaciones para alimentar a sus vecinos del bosque. Así ayudaba a mantener el equilibro del lugar y hacía más llevaderos los duros días invernales. Un día, decidió crear una receta especial que mantuviera a todos calentitos durante el invierno con un simple bocado: la muhammara.
Para prepararla, el topo salió al exterior para recoger de su huerta los pimientos rojos radiantes, las nueces y ajos de su jardín.
Los pimientos, con sus colores vibrantes, eran como pequeños farolillos que iluminaban la cocina del alquimista. Las nueces, que crecían del suelo en lugar de los árboles como minerales, llegaban hasta su madriguera cayendo por un conducto especial, envolviendo la cocina de un crujiente sonsonete. Y los ajos, con sus cabezas bulbosas, desprendían su aroma como incensarios naturales.
Con su vara de cuchara de madera, el alquimista mezclaba los ingredientes en un viejo caldero. Las hadas, atraídas por el aroma que emanaba a través de las pequeñas ventanas de madera a ras de suelo, se acercaban a la cocina. Bailaban alrededor, depositando polvo de especias que daban a la muhammara un sabor único.
Cuando la mezcla estuvo lista, reutilizó las cáscaras de las nueces como cuencos para la deliciosa crema. Los bosqueños, desde duendes hasta imponentes árboles ancianos, fueron invitados para probar el nuevo manjar.
Al probarla, una cálida y reconfortante sensación les llenó la panza, viajando hasta sus pies y sus cabezas. Notaban danzar a los pimientos picantes dentro de ellos, mientras los ajos entonaban un suave sonar.
Así, el bosque se llenó de una energía cálida y alegre. La receta se convirtió en una tradición invernal, y cada año, los habitantes del bosque celebraban con gratitud el regalo que les permitió no volver a pasar frío nunca más.
¿Te apetece probar sus efectos por ti mismo? Pues te voy a enseñar lo rápida y sencilla que es de hacer. Así, si tienes ganas de picoteo o de una rica crema para mojar o untar en pan pero ninguna gana de cocinar no te van a quedar excusas para ponerte manos a la obra. Es una salsa que puedes comer como más te guste, ¿pero quién se resistiría a unos nachos? Puedes incluso usarla en tus cenas de navidad o en la ocasión que prefieras para sorprender a tus invitados, ¡con esta receta no cabe la excusa de no tener tiempo para prepararla y probarla! En 5 minutos la tienes lista en la mesa.
INGREDIENTES
● 115 g. de pimiento rojo ● 1 ajo ● 40 g. de nueces ● 10 g. de miel ● 1/2 cdta. de cayena molida ● 1/4 cdta. de pimentón dulce o picante ● 1 cdta. de comino molido ● 25 g. de AOVE ● sal ● pimienta negra
PASO A PASO
1.Si tenías un tarro de pimientos de piquillo por casa te será mucho más rápido de preparar, pero si no ¡no hay problema! ¿Quién no tiene pimiento rojo por casa? Es un básico de nuestra cocina mediterránea, así que desempolva esos pimientos de tu frigorífico, córtalos en dos o tres pedazos para que se cocine más rápido y llévalos a una sartén a fuego medio junto a 1 ajo grande y un chorro de agua para que se cuezan. Puedes usar el horno si prefieres, pero con la sartén es igual de válido y más económico.
TIPSyo no lo hago, pero puedes tostar las nueces para que el sabor sea un poco más intenso y algo más crujiente cuando vayas a comerte tu muhammara.
2. Cuando esté blando y puedas pincharlo sin problemas entonces estará cocinado; sácalos con cuidado e introdúcelos en un vaso para triturar. Añade también el resto de ingredientes. Tritúralo todo hasta que quede con la densidad que más te guste, lo puedes dejar más espeso para notar los frutos secos o puedes hacer una crema lisa y más suave, ¡al gusto del consumidor! 3.Y listo, a emplatar. Échalo en un cuenco o en donde tú prefieras servirlo, ¿has visto qué rápido de preparar?
¡Ahí lo tienes! Ahora tienes una increíble muhammara casera lista para disfrutar. Sirve este delicioso dip con pan pita, chips de tortilla o simplemente úsalo como aderezo para tus ensaladas y platos de falafel. ¡En la cocina no hay límite!
No puedo esperar para ver tus creaciones. ¡Asegúrate de tomar fotos y compartirlas conmigo en los comentarios! Si tienes alguna pregunta o necesitas consejos, no dudes en preguntar. La cocina es un lugar mágico y siempre estamos aprendiendo juntos.